Presentación

de María Alcázar

María Alcázar

Es de acuerdo internacional el establecimiento de las categorías, figuras y leyes  de interpretación y protección que valoran aquellas entidades materiales e inmateriales significativas y testimoniales de las distintas culturas sin establecer límites temporales ni artísticos, considerando por tanto entidades de carácter tradicional, industrial, inmaterial, contemporáneo, subacuático, o los paisajes culturales y naturales, como garantes de un importante valor patrimonial, tanto del pasado como del presente, y que, fundamentalmente, regularán nuestro futuro.

¿Por qué? Porque cada edificio, objeto, lienzo, escultura, música, danza… que se sintetiza como resultado de los modos de cada cultura y cada tiempo, es parte fundamentalmente representativa de nuestro patrimonio. Más allá, los avances científico-técnicos determinan una nueva mirada, una nueva definición y una nueva ampliación de la representatividad de cada elemento:

El materialismo histórico hace saltar fuera del curso lineal de la historia una época determinada, así como una determinada vida de la época, o una determinada obra de la obra general. El resultado de su procedimiento reside en que en una obra se halla conservada y custodiada la obra general, en la obra general la época, y en la época el curso entero de la historia. El fruto nutriente de lo históricamente comprendido posee en su interior el tiempo, como semilla preciosa pero carente de sabor.
Benjamin, Walter.  La obra de arte en la época de la reproducibilidad técnica, 1936.

¿Puede la acción científica de la fotografía aplicada y el documentalismo, operando en los niveles de la representación activada, proteger ese patrimonio mediante una digitalización cualificada y alterar la conciencia de ese patrimonio mediante una reproducción documental paramétrica del mismo? Sí, sin duda. De esa posibilidad surgen las líneas de estudio del presente simposio.